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sábado, 17 de septiembre de 2011

No tengo miedo...

Gracias Señor, por caminar a mi lado...



La luz alumbra mi camino y no me siento sola.
Puedo ver que es de día en el verde campo iluminado.
La noche quedó atrás de mis pisadas,
las flores perfuman con su aroma
ya no tengo miedo y soy feliz,
porque estás conmigo y somos uno ahora.

domingo, 2 de enero de 2011

Iluminemos a los demás

Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.

En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.

Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:

- Que haces Guno, tu ciego, con una lámpara en la mano? Si tu no ves...

Entonces, el ciego le responde:

- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi...

- No solo es importante la luz que me sirve a mi, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.

Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.

Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil...

Muchas veces en vez de alumbrar oscurecemos mucho más el camino de los demás... Cómo?

A través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento...

¡Este año, que nuestra tarea sea iluminar el camino de los demás!