Cuando nos ponemos a pensar en las cosas que deseamos en la vida tal vez pidamos paz y no guerra;niños jugando felices y no en las calles bailando por una moneda, ancianos mejor cuidados por sus familiares en quienes se reconozca el valor de la experiencia vivida; pueblos en los que sus habitantes logren satisfacer sus necesidades básicas y menos que sean objeto de explotación o abuso...
Indudablemente que como seres humanos anhelamos un mundo mejor.... pero a veces dejamos la tarea a los demás; no nos comprometemos, no ponemos manos a la obra....¡qué pena!
Peor aún si en nuestra vida dejamos de lado a Dios, nuestro creador...
Cuando como hijos de Dios estamos aquí para ser felices, nos contentamos con una vida mediocre; cuando estamos aquí para llevar a los demás la alegría que da el conocer a un Jesús vivo, nos conformamos con vivir como ciudadanos de segunda categoría y callamos, dejamos pasar injusticias o hacemos oídos sordos a lo que no está de acuerdo al Evangelio ¡!
Te invito a leer y escuchar esta canción... me pareció sensacional... reflexiónala como lo hice:en soledad y silencio, una y otra vez... ¡construyamos juntos un mundo de paz y solidaridad, donde no haya miseria material ni espiritual... donde seamos concientes de cuánto nos ama Dios y lo demos a conocer a los demás!
¡HALLELUJAH!
Un soldado a casa regresó y un niño enfermo se curó y hoy no hay trabajo en el bosque , hallelujah . Un desamparado se salvó por causa de una buena acción y hoy nadie lo repudia ¡Hallelujah!
Hallelujah, hallelujah, hallelujah, hallelujah.
Un ateo que consiguió creer y un hambriento hoy tiene de comer y hoy donaron a una iglesia una fortuna. Que la guerra pronto se acabará; que en el mundo al fin reinará la paz que no habrá miseria alguna ¡Hallelujah!
Hallelujah, hallelujah, hallelujah, hallelujah, hallelujah
Por que el dolor no sea el amor; que no gobierne la opresión sino lo bueno y lo mejor del alma pura.
Porque Dios nos proteja de un mal final; porque un día podamos escarmentar; porque acaben con tanta furia ¡Hallelujah!
Hallelujah, hallelujah, hallelujah, hallelujah, hallelujah
Porque crecer no es cosa de un día sino de toda la vida... hace falta tener la mente abierta, el corazón dispuesto y el alma de niño para maravillarnos cada día... pues cada día hay un milagro por descubrir.
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sábado, 16 de enero de 2010
viernes, 25 de septiembre de 2009
LA PALOMA Y LA HORMIGA.
Cierto día, una paloma que se encontraba bebiendo en un arroyo vio caer al agua a una hormiga. Observó por un instante cómo se agitaba en vano, intentando salvarse.La paloma, que era muy caritativa, dejó de beber y voló hasta la copa de un árbol cercano a la orilla, arrancó con su pico una hoja y la arrojó al agua. De un salto la hormiga se sostuvo y trepó a la hoja.Una vez en tierra firme, la hormiga le dijo:
–Amiga paloma, veo que no te importaron nuestras grandes diferencias a la hora de tenderme una mano. Te lo agradezco muchísimo.
–No es nada. Cualquiera, en mi lugar, hubiera hecho lo mismo –contestó la paloma.
Y así conversaban animadamente.Mientras, un cazador que pasaba por ahí divisó a la paloma. Imaginaba que sería un magnífico ejemplar para su colección y preparó su ballesta para cazarla.
En ese preciso momento, la paloma le hablaba a la hormiga acerca de los valles y montañas que podrían visitar juntas al llegar el verano.
–Me encantaría, pero mis patas son cortas y no puedo ir muy lejos. Además, debo guardar provisiones para el invierno.
–¡Pero jamás pensé que me acompañarías por tierra! –respondió la paloma. Yo te llevaré entre las plumas de mis alas. Trabajarás en la mañana y podremos pasear al caer la tarde.
En ese momento, la hormiga oyó unos pasos y alcanzó a ver la sombra de una ballesta.Pensó entonces que su amiga, ahora estaba en grave peligro. Debía actuar rápidamente.
Con valentía, tomó aliento y no se detuvo, sino que caminó en dirección de los pasos.Cuando lo encontró, el cazador se aprestaba a disparar. Entonces, con todas sus fuerzas picó al cazador en el talón.
El hombre, al sentir la picadura soltó el arma y bajó la cabeza para mirar su pie.La paloma, que se dio cuenta de lo que sucedía, voló alto y logró escapar.
Cuando llegó la noche, la paloma se acercó a la hormiga y le agradeció con estas palabras:
–Amiga hormiga, veo que no te importaron nuestras grandes diferencias a la hora de tenderme una mano. Te lo agradezco muchísimo.
–No es nada. Cualquiera, en mi lugar, hubiera hecho lo mismo –contestó la hormiga.
Las dos rieron y, desde ese día, la paloma y la hormiga se hicieron inseparables amigas.JEAN DE LA FONTAINE
¡Qué hermosa es la amistad! por eso debemos cuidar a nuestros amigos, tratándolos con cariño y respeto.
¿Cómo podría continuar esta historia?...
Cierto día, una paloma que se encontraba bebiendo en un arroyo vio caer al agua a una hormiga. Observó por un instante cómo se agitaba en vano, intentando salvarse.La paloma, que era muy caritativa, dejó de beber y voló hasta la copa de un árbol cercano a la orilla, arrancó con su pico una hoja y la arrojó al agua. De un salto la hormiga se sostuvo y trepó a la hoja.Una vez en tierra firme, la hormiga le dijo:
–Amiga paloma, veo que no te importaron nuestras grandes diferencias a la hora de tenderme una mano. Te lo agradezco muchísimo.
–No es nada. Cualquiera, en mi lugar, hubiera hecho lo mismo –contestó la paloma.
Y así conversaban animadamente.Mientras, un cazador que pasaba por ahí divisó a la paloma. Imaginaba que sería un magnífico ejemplar para su colección y preparó su ballesta para cazarla.
En ese preciso momento, la paloma le hablaba a la hormiga acerca de los valles y montañas que podrían visitar juntas al llegar el verano.
–Me encantaría, pero mis patas son cortas y no puedo ir muy lejos. Además, debo guardar provisiones para el invierno.
–¡Pero jamás pensé que me acompañarías por tierra! –respondió la paloma. Yo te llevaré entre las plumas de mis alas. Trabajarás en la mañana y podremos pasear al caer la tarde.
En ese momento, la hormiga oyó unos pasos y alcanzó a ver la sombra de una ballesta.Pensó entonces que su amiga, ahora estaba en grave peligro. Debía actuar rápidamente.
Con valentía, tomó aliento y no se detuvo, sino que caminó en dirección de los pasos.Cuando lo encontró, el cazador se aprestaba a disparar. Entonces, con todas sus fuerzas picó al cazador en el talón.
El hombre, al sentir la picadura soltó el arma y bajó la cabeza para mirar su pie.La paloma, que se dio cuenta de lo que sucedía, voló alto y logró escapar.
Cuando llegó la noche, la paloma se acercó a la hormiga y le agradeció con estas palabras:
–Amiga hormiga, veo que no te importaron nuestras grandes diferencias a la hora de tenderme una mano. Te lo agradezco muchísimo.
–No es nada. Cualquiera, en mi lugar, hubiera hecho lo mismo –contestó la hormiga.
Las dos rieron y, desde ese día, la paloma y la hormiga se hicieron inseparables amigas.JEAN DE LA FONTAINE
¡Qué hermosa es la amistad! por eso debemos cuidar a nuestros amigos, tratándolos con cariño y respeto.
¿Cómo podría continuar esta historia?...
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